« Allí donde hay religiosas hay alegría ».
Papa Francisco
Nuestra reunión, como Hermanas de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, resulta de una misma fe en la llamada de Dios y de un mismo deseo de responder a ella por nuestra consagración a Cristo en la vida religiosa vivida en comunidad.
Nosotras escogemos la vida común como modalidad de comunión fraterna.
Nuestro vivir juntas nos forma interiormente y crea un espíritu de familia que se refleja en nuestro ser y en nuestro actuar.
LA VIDA FRATERNA EN COMMUNIDAD ES:

Un lugar donde la alegría desborda nuestros corazones

Un lugar donde el humor forma parte del diario vivir

Un lugar donde la ternura hace bien

Un lugar de silencio y de recogimiento

Un lugar de encuentro

Un lugar de fiesta

Un lugar de compartir

Un lugar de ayuda mutua
Permaneciendo abiertas a los otros, nos procuramos momentos de diálogo y de intimidad comunitaria. Esos encuentros son necesarios para la vitalidad del grupo, su crecimiento y su desarrollo humano y espiritual.
La unión de las hermanas se caracteriza por el respeto mutuo, el perdón, la delicadeza y la aceptación incondicional del otro Tenemos atención benévola al lado de las hermanas ancianas, enfermas o provadas.
RECONOCIMIENTO A NUESTRO CENTENARIO
La vida comunitaria en su dimención esencial de comunidad de amor es una manifestación de la presencia de jesús y una participación en la misión de la Iglesia comunión.
Más nuestra congregación se unifica en Cristo y realiza una vida comunitaria auténtica, más ella testimonia que la reunión de los hijos de Dios es posible por la gracia del Espíritu y la colaboración fraterna.
LA COMUNIDAD, UN LUGAR DE APRENDIZAJE INTERCULTURAL

Aprovechar la experiencia de las unas y las otras

Festejar

Acompañarse entre las generaciones

Reconocerse en la diferencia

Caminar juntos